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Capitán América: La Verdad. Rojo, Blanco y Negro. Discriminación y segregación racial en el país de las libertades

Capitán América

El Capitán América es un símbolo de una nación orgullosa pero en múltiples ocasiones parece prevalecer el fin a los medios. Pensábamos que Steve Rogers fue el único supersoldado salido de la Segunda Guerra Mundial pero hubo otros experimentos. Panini Comics nos presenta un tomo de tapa dura que va a destapar la historia de Isaiah Bradley.

Un mundo incongruente

Estados Unidos es un país de contradicciones. Por una parte nos hallamos ante un discurso que pondera las oportunidades y la libertad pero parece estar destinado solo a unos pocos elegidos, aquellos cuyo color de piel es el adecuado y además mayoritario. Más de ciento cincuenta años desde que se abolió la esclavitud el camino sigue recorriéndose de forma lenta, demasiado quizás. Aun siguen produciéndose episodios de odio interracial en las comunidades, es un problema vigente que aparece en los noticiarios para recordarnos que aun no hemos superado esa fase en la que debemos prevalecer como seres humanos, como personas, por encima de nuestra apariencia, limitaciones o elecciones como a quién amar.

Y aunque los USA aparezcan habitualmente en el foco de la información internacional no resulta ser un problema exclusivo de ellos, aunque si cuentan con algunas de las historias más macabras que puedan sacarse de los archivos. Capitán América: La Verdad nos pone cara a cara con un mundo oscuro que no va a medir el sufrimiento causado si eso sirve para lograr su propósito. No importan los cadáveres que quedan atrás, ocultos bajo montañas de papeles que no reflejan a los seres humanos que se vieron sometidos a experimentos, que no solo les vejaban sino que no buscaban su bienestar, solamente que fueran seres inferiores cuya vida estaba muy por debajo del interés del poderoso.

Isaiah Bradley

La figura del protagonista de nuestra narración se ha visto muy bien reflejada en la serie de Disney +, Falcon y el Soldado de Invierno. Si alguno se pregunta de donde salió el Sr. Bradley aquí tiene la respuesta y no es fácil de asimilar. No solo se le utilizó a conveniencia poniendo en riesgo su salud y su propia vida sino que cuando ya no era necesario se prescindió de él de la forma más rastrera, le encerraron, ocultaron sus hazañas y las secuelas que le quedaron fueron tan severas que no volvería jamás a ser el mismo. Cumplió con su parte pero su país lo defenestró por su color de piel.

Al final apenas su familia conoce la verdad de lo que sucedió tantos años atrás, pero el tiempo desempolva los relatos terroríficos que leyes, diseñadas para proteger a verdaderos delincuentes y asesinos, ocultan por temor a que los culpables encuentren castigo a lo largo de su vida. Muchos hechos se conocen cuando aquellos que son responsables ya no caminan por nuestro mundo sino que se hallan a dos metros bajo el suelo, cubiertos de tierra, sin haber pagado por sus pecados capitales. Secretos Oficiales los llaman, verdaderas leyendas negras de una sociedad corrupta.

Eligiendo quién lo narre

No es sencillo ponerse al cargo de un proyecto que directamente revela algunas de las más macabras historias de una nación que se muestra orgullosa de su honestidad y culto a la verdad periodística. Marvel eligió a un equipo de autores cuyo color de piel es compartido con Isaiah. No pudo haber hecho una elección mejor para tratar un tema que despierta muchas sensibilidades aunque ante obras de este cariz también nos vamos a encontrar con la crítica que defiende la postura contraria, apelando a la necesidad, a ánimos de venganza, a argumentos que sitúan a las personas de raza negra en el punto de mira. Al fin y al cabo existe un problema y ninguna de las partes termina poniendo los medios necesarios para solucionar el problema.

Robert Morales no tiene un ánimo revanchista cuando ejecuta el guion. Coloca a la figura de Steve Rogers como un mero observador que es consciente del dolor y aprecia la necesidad de resarcir a la persona aunque no pueda devolverle los honores que se merece. La historia de Bradley es tremendamente dura, pero lo peor no es lo que pasó a manos de los nazis sino le respuesta de su propio gobierno, del silencio ante la injusticia, de tapar su existencia hasta cuando el protagonista ya no podía siquiera defenderse a sí mismo.

Por otra parte Kyle Baker retrata de forma muy caricaturesca toda la trama de Capitán América: La verdad, aunque su dibujo tiene un peso narrativo muy importante a la hora de representar a un héroe al que no le han dejado la oportunidad de reivindicarse, de explotar su potencial al servicio de su propio país. Todo por no contar con el color de piel propio de la raza caucásica. Bradley nunca quiso ser un símbolo diferente, nunca pensó que su diferencia podría marcar el rumbo de su vida. Lo dio todo por Estados Unidos, luchó contra los enemigos de la patria para después encontrarse con el castigo en lugar del premio, el palo que le golpeaba sin la recompensa de la zanahoria.

La importancia de leer ciertas obras

Capitán América: La Verdad es un vistazo a un drama que sigue muy presente en la sociedad actual a nivel mundial. No solo hay que fijarse en el experimento Tuskegee con hombres de color que habían contraído la sífilis, entre los años 30 y la década de los 70, o en las muertes por brutalidad policial como la de George Floyd. Seguimos presenciando a diario la intolerancia, la falta absoluta de respeto por los demás, independientemente de una raza o del sexo, la religión o la orientación sexual. Solo conseguiremos avanzar como sociedad cuando verdaderamente seamos capaces de encontrar aquello que nos une en contraposición con lo que nos diferencia.

Este comic es una reflexión acerca de la necesidad de encontrar los puntos en común, de restañar viejas heridas y además dar pasos en la dirección correcta. Es de esos comics que deben encontrar hueco incluso en los planes de estudio, que deben generar debate sobre su necesidad y conveniencia pero sobre todo despertar en nuestras mentes que las diferencias solo aportan diversidad porque debajo de la piel, del alma de cada uno, la sangre que fluye por nuestras venas es de un solo color y debemos ser juzgados por nuestros actos, no por lo que nos cubre.