Cómics / Capitán América de Mark Gruenwald Tomo 3: La búsqueda de la Gema de Sangre. La particular visión del guionista mejor preparado
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Capitán América de Mark Gruenwald Tomo 3: La búsqueda de la Gema de Sangre. La particular visión del guionista mejor preparado

Marvel Héroes. Capitán América de Mark Gruenwald 3

Steve Rogers retomaba su actividad como Capitán América tras recuperar, de manos de John Walker, su uniforme y escudo. Panini Comics nos conduce a una etapa del Capi que continuaba bebiendo de alguna de las mejores ideas planteadas en el pasado del personaje.

Cuando la hemeroteca sirve de inspiración

Mark Gruenwald era un reconocido sabio del Universo Marvel. Pocos detalles escapaban a su control. Su conocimiento enciclopédico le permitía hacer uso de múltiples situaciones y personajes que ya habían tenido su oportunidad anteriormente. Independientemente de sus propias e importantes aportaciones al legado del Capitán América. Gruenwald se servía de muchas referencias que recuperaban a viejos villanos y algunos de creación propia regresaban con una nueva vuelta de tuerca.

Empleó no solo a Cráneo Rojo o al Barón Zemo, algunos de los más grandes rivales del abanderado, sino que se sirvió de Batroc el Saltador, Machete y Zaran como secuaces habituales y no permitió que su mayor aportación en aquella época, el Azote de los bajos fondos, se perdiese en el limbo, mantuvo cierta presencia y nivel de amenaza ya como institución organizada y no como un solo hombre encargado de asesinar a villanos de poca monta.

Kieron Dwyer el sobrio y Ron Lim el joven emprendedor

El dibujo de estos comics responde a un proceso de perpetuidad sin alardes por parte del dbujante principal. Dwyer era un gran cumplidor pero no contaba con galones de estrella ni mucho menos. Su trazo es más que correcto pero tras las etapas de Byrne junto a Stern y de Zeck en los tiempos de DeMatteis, apenas mejoraba las prestaciones de Carlin, Morgan o un Paul Neary que no había destacado especialmente. La llegada de un Lim al principio de su carrera supone un soplo de aire fresco a la parte gráfica, aunque aún muy lejos del nivel que llegó a alcanzar posteriormente.

En el caso de Dwyer siempre podremos decir que los acabados y tintas de Al Milgrom le perjudicaron profusamente a lo largo de su etapa en el Capitán América, aunque contemplando las tintas de Danny Bulanadi durante los números de La búsqueda de la Gema de Sangre tampoco logramos aumentar mucho la nota. Mejora en cuanto a narrativa pero no consigue hacer atractiva la presencia de Rachel Leighton, Iguana, personaje sobre el cual pivota gran parte de la evolución de las historias.

Sociedad entre serpientes

Iguana, creación de Gruenwald al comienzo de su andadura en las páginas del Capi, va transformándose de villana al servicio de la Sociedad Serpiente a interés amoroso de Steve Rogers. Es una evolución lenta, trabajada, cocinada a fuego lento. El Capitán América se resiste incluso a superar sus orígenes como criminal junto a alguno de sus grandes enemigos pero poco a poco se consigue reforzar la confianza mientras llevan a cabo trabajos juntos para posteriormente ir ofreciendo una faceta más cercana que les llevará a compartir algo más que lanzamientos de escudo y proyectiles en forma de diamante.

Estamos ante veintiuna entregas de la serie original norteamericana que engloban algo menos de un año de publicaciones, debido a que durante algunos meses la periodicidad llegó a ser quincenal. Gruenwald seguía con paso firme demostrando que su conocimiento sobre el personaje le permitía contar todo tipo de historias de relativo interés. Seguramente no estemos ante una de las más recordadas etapas del Centinela de la Libertad pero si es una de las más sólidas y duraderas, aunque no cuente con el impacto de Steve Englehart, J.M. DeMatteis o Ed Brubaker.