Inicio Noticias ‘Caballero Luna: Cuenta atrás hacia la oscuridad’, y las sombras se llenaron...

‘Caballero Luna: Cuenta atrás hacia la oscuridad’, y las sombras se llenaron de blanco inmaculado

2010

El héroe más oscuro de Marvel vuelve en una edición de lujo. ‘Caballero Luna: Cuenta atrás hacia la oscuridad’ es el primer Omnigold que Panini dedica al oscuro personaje que tiene por enemigos a algunos de los más tenebrosos y desquiciados villanos, y sin ser superseres muchos de ellos.

portada Caballero Luna Cuenta atrás hacia la oscuridadNacido como Blood Moon, de la mano de Doug Moench para combatir y cazar al Hombre Lobo, el héroe nació con una idea clara, no era un héroe al que le gustara la luz, se movía en las sombras, entre lo peor de la humanidad. Y para ello tuvo que luchar, primero en otras series, y posteriormente como complemento de Hulk, para finalmente dar el salto a su propia serie. Y de la mano de su creador Doug Moench, y de un artista que pasó de “homenajeador” de Neal Adams, a artista en plenitud con estilo propio, Bill Sienkiewicz.

Los primeros capítulos de este tomo se centran en las primeras apariciones del Caballero Luna, y de cómo poco a poco evolucionó su aspecto y su personalidad, de mercenario contratado a justiciero, de simple hombre con equipo a héroe oscuro movido por un oscuro y antiguo dios egipcio. No será hasta que llegue su propia serie que no viviremos su verdadero origen y sus primeras aventuras lejos del mundo heroico. Porque si de algo se puede hablar poco cuando estamos con el Puño de Konshu, es de superhéroes. Es uno de los miembros de dicha comunidad, pero nunca ha estado integrado, ha sido una sombra que se movía en los límites de la moral más “pijamera” y siempre ha tenido más claroscuros que brillos.

Y esto se da no por su encarnación de enviado del dios e la Venganza y los viajeros egipcio, Konshu, si no por su extraña personalidad, o mejor dicho, por la fragmentación de la misma en cuatro personas, tantas como fases lunares. Fue ahí donde Moench acertó con el personaje, lo diferenció de lo que ha sido la comparación más fácil: “es el Batman de Marvel”. EL Caballero se diferencia del cruzado oscuro en su base, uno nace de un trauma infantil que impulsa su “guerra”, el otro es un mercenario que fue elegido por sus capacidades, para redimir todo el daño causado, es un “villano” transformado en héroe para luchar las batallas de otros.

Este impulso ha tomado más de una dirección en la vida de Spector, la personalidad original del Caballero, los autores han conducido, reconducido, descarrilado (¿¡Qué hiciste en tu etapa Terry Kavanagh, que tomaste!?), y finalmente reintroducido como lo que es: un hombre con un gran sentimiento de culpa, con problemas mentales, y con una extraña conexión con algo más profundo, metafísico, aterrador.

Dentro de ‘Cuenta atrás hacia la oscuridad’ encontramos a muchos de los villanos clásicos del Caballero, Morfeo, el Caballero Negro o Bushmaster, pero no son los más importantes. Son los criminales pequeños, los crueles humanos, el psicópata que mata por placer los que más profundamente calan en los lectores. El Caballero Luna se adelantó a su tiempo y mostró ese horror que es la mente humana, tanto en los antagonistas, como en el protagonista. Quizá era demasiado adulto para Marvel en aquella época, quizá por eso duró poco.

Pero Doug Moench acabó finalmente relatando las historias el Hombre Murciélago, y no fue por casualidad. En esa época ya tenía más que mascado lo que un héroe callejero combatía, el Caballero Luna se lo había mostrado. Y también la forma correcta de tratarlo. Guiones sólidos, personajes tridimensionales, y un buen arsenal de secundarios a los que recurrir. Tramas oscuras, y sobre todo llenas de maldad pura, sin excusas para la mayoría de sus villanos.

Y si Moench hizo un gran trabajo, el de Bill Sienkiewicz no se queda a la zaga. El autor, admirador del arte del legendario Neal Adams, se proponía emular la época de éste en Batman, pero más oscuro, como a él le gustaba. Y se podría decir que igualo parte de esa etapa, hasta que evolucionó. Sus trazos se volvieron más desmadejados, sus líneas a veces eran rayas, la violencia de la acción se llenaba de manchas más que de sombras  y de trazos salvajes más que líneas, la oscuridad que el Caballero Luna alcanzaba gracias a la evolución de Sienkiewicz era brutal. Poco a poco el artista dejaba que su personalidad dominara y poco a poco ganaba en soltura, necesitaba menos recursos, y se atrevía a contar con menos viñetas, ganaba en composición. Si en este tomo todo esto empieza a verse, en sus siguientes trabajos alcanzara cotas de genialidad, hasta su obra ‘Stray Toasters’ donde experimentará con todo lo que tenía a su alcance y mostraba un trabajo rompedor aún para los cánones de hoy día, hace décadas ya de su publicación. Si en el primer tomo disfrutamos de un gran Bill Sienkiewicz, al lector aún le queda lo mejor, y acabará este tomo rápidamente, y pedirá el siguiente aun mas rápido.

El Caballero Luna nunca ha sido uno de los personajes más populares de Marvel, pero siempre ha tenido su hueco. Fue en estas páginas donde ganó esa categoría de “culto” que mantiene. Ya que cada vez que vuelve a relanzarse, autores de la talla de Brian Michael Bendis, Alex Maleev, Warren Ellis o Brian Wood se ocupan de relatar sus andanzas. Si la oscuridad está llena de sombras, la más peligrosa es de color plateado, porque lo que quiere el Caballero Luna no es esconderse, es que lo vean llegar, es un símbolo, es la venganza, la justicia que llega desde lo más oscuro.

a la venta en milcomics

José Carlos Royo
Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para que este de verdad vivo.