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Bad weekend. Porque el mundo del cómic también sirve para hacer novela negra

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Ed Brubaker y Sean Phillips la gran pareja que parece destinada a todos los premios no baja el nivel y nos entrega, Bad weekend, una obra noir dedicada a su propio negocio, el mundo del cómic.

Una convención, un artista polémico, su ex-asistente (al que consiguió volver loco durante el tiempo que trabajo para él), una página robadas y ciertos intereses personales en contra de la industria, o a favor por favor del autor, se entremezclan en esta obra en la que Brubaker y Philips vuelven a demostrar su dominio del tempo, del ritmo, y sobre todo del género negro. Bad Weekend es una historia casi sin violencia y tiene un carácter interesante e ilustrativo sobre la industria del cómic y más importante quizás, un poquito reivindicativo.

Harry Crane uno de los pioneros en el mundo del cómic, acepta asistir a una convención, pero debido a su comportamiento antisocial, los organizadores tienen que buscar a alguien para que lo controle, ya tiene fama de haber hecho demasiadas tonterías en estos actos, como no asistir o incluso llegar a destiempo. Brubaker y Phillips eligen usar un “presunto” para para poder hablar del legendario Alex Toth y su leyenda negra, el autor legendario que cambió el cómic americano, pero que no tiene una obra que pueda llamarse “su gran obra maestra”.

Así, los autores analizan a este personaje, que no es real, en su mayoría son los rumores que corren en el mundillo del cómic, pero sí que crean un autor que tiene problemas con el mercado, que tuvo problemas con la empresa y la industria del cómic book americano y sus reclamaciones, que a pesar de estar mal hechas, a pesar de haber tenido unos malos modos y unas malas formas no están tan lejanas de lo que podría ser la realidad. Brubaker deja traslucir algunas quejas que podrían ser personales respecto a autoría y a posesión de derechos, y al trato que hacen las empresas del material que los autores crean a nivel gráfico.

Sean Phillips vuelve otra vez a dar el do de pecho, como hace siempre que se reúne con Brubaker, y es capaz de interpretar perfectamente todos los rincones de la historia del escritor, y de mostrar personajes oscuros con apenas dos pinceladas rápidas y gruesas. Pocas líneas en las que puedes ver cuando alguien es amable, cuando alguien es malvado o está buscando algo de ti. Desde luego todos los pequeños detalles que puede dar con su pluma y su pincel hacen que esta obra tenga muchísimo, más allá de únicamente una historia, sino una forma de contarla especial. Una novela negra sobre el mundo del cómic que no sería tal si no hubiera dado esa estética pura y dura deuna peli de detectives. Pero estamos hablando de gente normal, no criminales o marginados, estamos hablando de la industria del cómic, de bares en los que no están hablando de atracos o de drogas sino de pinceles y lápices.

En conclusión, Bad Weekend es una de estas obras que deberíamos siempre destacar. Sabe lo que quiere contar y adonde va, y además contiene más historias , y una intención, enarbolar esa bandera de los autores de “hemos estado siempre detrás de la cola de toda la industria, a pesar de que somos la cabeza que crea los personajes y las historias que producen la industria y todo el dinero que mueve”. Una obra que debería ser leída por profesionales del cómic, aficionados al cómic y que sobre todo y por encima de todo tiene mucho corazón. Y a pesar de su retrato de un Alex Toth bastante crítico su impronta sigue en el mundo de la viñeta estadounidense, como ocurre con muchos, todavía nunca podemos decir que se ha dejado atrás ya que todavía se ve muchísimo en los cómics, pero Toth a pesar de su maestría, nunca dejo ese trabajo que todos podamos llamar su “Gran Obra”.