Inicio Cómics Adam Warlock, el Mesías que se quería suicidar

Adam Warlock, el Mesías que se quería suicidar

Compartir

Adam WarlockLa Casa de las Ideas siempre ha aprovechado muchas ideas para sus cómics, pero de una buena idea, pueden sacar una estrambotica, y de esta una genialidad. Así es el mundo del cómic, nadie sabe lo que puede pasar cuando nuevos autores recogen viejos personajes. Este es el caso de Adam Warlock, el ser perfecto que se convirtió en una especie de Jesucristo Superstar, en un ser cósmico suicida y al final en un Guardián de las Gemas el Infinito, y de la Galaxia finalmente. O quizá sólo de momento.

Panini ha recopilado las dos sagas mas importantes de este personaje en dos tomos de Marvel Gold recientemente, y conviene recapitular sobre este extraño ser, que ha muerto varias veces, alguna incluso eliminado por si mismo, y de formas tan increíbles en un cómic de los 70 como es una crucifixión. Un ser que conviene repasar, mas que históricamente de una forma mas cercana, viendo su evolución personal, sobre todo gracias al autor que mejor supo dotarlo de vida: Jim Starlin.

La historia de este personaje ha sido mas que complicada, y siempre ha vivido al filo. Pasó de ser un niño superpoderoso a una especie de vagabundo sin moral ni modelos de conducta. Esto le llevo a enfrentarse a grandes héroes como los 4 Fantásticos o Thor. A este último intento robarle la novia, y entre su ego tamaño trasatlántico y su martillo tumba gigantes, al pobre Warlock la idea le llevo a algún doloroso golpe que otro. Pero sólo era un recurso, una buena historia sobre la obligación, la falta de identidad y de camino, un secundario útil, poco mas. Hasta que Roy Thomas decidió hacer una relectura de la por aquel entonces popular obra ‘Jesuschrist Superstar’.

Eran los años setenta y la Casa de las Ideas aprovechaba cualquier tipo de fuente de inspiración para sus cómics. Eso nos trajo autenticas joyas como ‘Master of Kung Fu’ de Moench y Gulacy, o ‘Nick Furia agente de Shield’ de Jim Steranko. Pero en el caso de ‘Power of Warlock’ no llego a cuajar en algo realmente solido y duró poco. Pero la idea de Adam Warlock como mesías de la contratierra (un mundo idéntico al nuestro pero sin superhéroes) dotó al personaje de algo que nunca tuvo, una identidad clara. Todo tuvo que resolverse en la serie de Hulk, pero valía la pena solo por el momento de la crucifixión de Adam. Estábamos ante una historia que se mete en la retina, no por la calidad, dudosa para muchos, sino por la iconografia que produjo. Jim Starlin vio aquello no como un hecho aislado, y su mente pergeño una de las grandes historias de la Marvel Cosmica.

La vida de Adam Warlock como un ser que desea morir, porque su existencia no tiene sentido. Un ser que combatirá arrastrado por las circunstancias, como un antiehéroe perfecto. Eso le dio a Jim Starlin un complemento poderoso para su mayor creación, Thanos. El Titán loco adoraba la muerte y era el nihilista mas extremo. Un ser que adora la muerte y uno que la desea, que pareja tan perfecta para el baile. Pero antes de la gran batalla había que dotar a Adam de todo lo que le faltaba para ser el gran némesis de Thanos. Starlin desarrolló la idea del destino fatídico de Adam, su doble maligno, el Magus, la Iglesia de la Instrumentalidad como poderoso ente de destrucción tan fanática como el mismo Warlock o su futura versión. Plantaba el genio cósmico de Marvel sus semillas para grandes acontecimentos.

Llego el gran enfrentamiento, pero no el último. Adam contra Thanos, y no podía haber ganador. La batalla a gusto del espectador se lleno de héroes y grandes dosis de acción. Y vencieron los buenos. Y murieron los malos, todos, hasta Warlock. Starlin por aquel entonces era un gurú para la Marvel galáctica y después de la novela gráfica ‘La muerte del Capitán Marvel’, ya tenia categoría de estrella. Los editores le dieron carta blanca, y por aquel entonces llegaban las primeras series “infinitas”. El guionista había desarrollado tanto a Adam que ya era el centro de todo junto con Thanos, eran las fuerzas que unidas podían ser la solución, o la destrucción de todo. Ambos eran seres que podían morir y renacer cuando la existencia lo necesitará, eran instrumentos y a la vez actores de los grandes dramas. Mas maduro y enigmático, poco a poco se descubriría la verdad. La madurez en un hombre que podía llegar a ser uno de los tiranos galácticos mas poderosos, solo podía significar una cosa, estaba mas cerca del Magus que de Adam. Y así volvíamos a ver como el ser perfecto se partía en pedazos tras ser un dios, como elegía a la Guardia del Infinito y como después aguantaba una guerra y una cruzada con las otras caras de su personalidad, literalmente.

En esta época la Casa de las Ideas veía gastadas muchas de estas historias y el mismo Starlin ya estaba cerrando sus ciclos, ya poco quedaba por hacer, y la estrella de Warlock se apagaba. Se cerró su serie y se convirtió otra vez en un secundario en otras series. Starlin retornaba a sus personajes en series sobre Thanos, y el hombre dorado no solía andar muy lejos. Pero ante tamaña falta de interés sólo quedaba una cosa que hacer, era hora de desaparecer para el eterno Mesías de una religión malvada.

Años después Dan Abnett y Andy Lanning trajeron de vuelta a nuestro chico. Marvel había recuperado su interés en las grandes sagas galácticas y ‘Aniquilación’ fue una notable regeneración de todo el panorama cósmico marvelita. Keith Giffen había hecho un buen trabajo. Lastima que la Civil War lo ocultara en gran parte al ser el crossover oficial aquel año. Pero Abnett y Lannning decidieron que no se acababa todo con un gran “boom”, y llegó ‘Aniquilación: Conquest’. Otro megacrossover para acabar de rehacer La Marvel cósmica. Y querían a Warlock.

Esta vez era un Adam incompleto y mas lleno de dudas y a veces de maldad. Por si fuera poco se creaba una nueva manada de héroes defensores cósmicos: ‘Los Guardianes de la Galaxia’. Nombre recuperado de una vieja serie que era algo así como los “Vengadores en el espacio”, cuya mejor época estuvo en manos de Jim Valentino antes de salir corriendo en los 90 a Image. Esta nueva serie nos traía un Adam mas parecido a uno de sus primeras encarnaciones. Este recién nacido había vuelto con una misión y una nueva visión que lo había cambiado, el ser impasible, era imprudente y apresuraba a todos para realizar su nueva meta. Bien pudiera ser salvar el Universo, o prepararlo para algo mas. El futuro mas “violeta” de Warlock, siempre acecha a este hombre destinado a la grandeza. Y así, nuevamente el Magus aparecía y Warlock pagaba el pato. La muerte no le es desconocida, y nuevamente moría para salvar a otros.

Adam Warlock es un antieheroe clásico, un protagonista de tragedias griegas o uno de los campeones eternos pergeñados por Michael Moorcok. Destinado a salvar vidas, a inspirar, suele ser victima de su arrogancia y necesita sacrificarse cada cierto tiempo. Es un Mesías de una especie de consciencia universal para todos aquellos que existen a su alrededor. Pero siempre tiene que morir para poder ser el mismo. El cordero que se coloca en el tajo del verdugo para que su sangre y carne de vida al resto. Adam Warlock merece una relectura cada cierto tiempo, sus brillantes conceptos suelen empolvarse con el tiempo. Starlin creo y modeló lo que todos definen como un Mesías, y lo transformó en el cordero sacrificial que al final vuelve como el león.

Si los lectores nunca han leído nada de esa etapa de la Casa de las Ideas, es muy interesante visitar esas etapas por conocer de donde vienen muchas tramas e historias que a día de hoy aún afectan al universo Marvel. Pero aunque no sea muy seguidor de esas historias, Warlock es una forma de descubrir la evolución del cómic americano a través de años convulsos, donde la moralidad en los mismos empezaban a cuestionarse, y los héroes eran cada vez mas inestables y extraños. Una época y una serie mas que recomendable, y que si se quiere completar solo hay que adquirir los tomos de Capitán Marvel, este si era un héroe puro y duro, y las historias de Thanos que se han ido recopilando.

Una época memorable por el nacimiento de muchas ideas y por ser el germen de un cómic americano mas profundo.


Compartir
José Carlos Royo

Desde que tengo memoria he leído cómics. Mi madre me compró el primero antes de aprender a leer bien, alguien le contó a la pobre que ayudaba a los niños a acercarse a la lectura. Aún busca a la persona que se lo dijo para agradecérselo apropiadamente, con un garrote.

Apasionado del mundo de la viñeta devoro todo cómic que se me pasa por delante. El americano es mi predilección pero el japonés y el europeo también llena mis estanterías. Si le añades los libros, las series de tv y las películas soy lo que hoy día llaman friki, y estoy orgulloso de serlo.

Periodista con tendencias televisiva,s cuando me lo permiten hasta escribo. No me caso con nadie y ya sea aburrido, trepidante, intenso o un gasto de papel, un cómic hay que leerlo y comentarlo para
que este de verdad vivo.